Viajar a la República Checa: Praga y mucho más
Viajar a la República Checa, o Chequia, es descubrir Praga, una capital de arquitectura gótica y barroca muy bien conservada, y un país compacto de castillos, pueblos medievales, ciudades balneario y paisajes de arenisca, con una cultura cervecera centenaria en Bohemia y bodegas de vino en Moravia.
Cuándo ir
La primavera, de abril a junio, y el inicio del otoño, en septiembre y octubre, traen temperaturas suaves y menos gente que el verano en Praga. Julio y agosto son cálidos y buenos para bajar el Moldava en canoa, aunque la capital está más llena. En septiembre llega la vendimia a Moravia. El invierno es frío; en diciembre hay mercados navideños y en los montes Krkonoše se puede esquiar.
Dónde ir
Praga
La capital se recorre a pie desde la Plaza de la Ciudad Vieja, con su reloj astronómico, cruzando el Puente de Carlos hasta Malá Strana y el Castillo de Praga. Vyšehrad, el barrio judío Josefov y las colinas de Petřín completan la visita.
Český Krumlov
En un meandro del río Moldava, al sur de Bohemia, este pueblo Patrimonio de la Humanidad conserva casas renacentistas, calles empedradas y un gran castillo con teatro barroco. Merece al menos una noche para verlo sin los grupos de excursión.
Kutná Hora
Antigua ciudad de la plata a una hora de Praga, Kutná Hora tiene la catedral gótica de Santa Bárbara y, en Sedlec, el osario decorado con huesos humanos. Es una de las excursiones de un día más habituales desde la capital.
Suiza Bohemia
Junto a la frontera con Alemania, este parque nacional de arenisca tiene gargantas, miradores y el gran arco natural de Pravčická brána. Las barcas por las gargantas del río Kamenice y las rutas desde Hřensko son lo más conocido.
Karlovy Vary y los balnearios
En el oeste de Bohemia, Karlovy Vary reúne columnatas, fuentes termales y edificios de época, junto con Mariánské Lázně, otra ciudad balneario cercana. Aquí se bebe el agua en tazas especiales y se prueba el licor de hierbas Becherovka.
Brno y Moravia del Sur
Brno, la segunda ciudad del país, tiene la villa Tugendhat de Mies van der Rohe y un ambiente universitario. Al sur, Mikulov y el paisaje cultural de Lednice-Valtice, con palacios, parques y bodegas, son tierra de vino blanco.
Qué hacer
Descubrir la Praga de los barrios
Más allá del centro, Vinohrady y Žižkov tienen cafés, plazas arboladas y bares de barrio, y el parque de Letná ofrece una terraza cervecera con vistas a los puentes. Al atardecer, la fortaleza de Vyšehrad es más tranquila que el castillo.
Comer en una hospoda y visitar Plzeň
En las tabernas checas se sirven svíčková con salsa de nata, gulash con knedlíky, queso frito y codillo, siempre con cerveza de barril. En Plzeň, cuna de la cerveza tipo pilsner, se puede visitar la fábrica histórica Pilsner Urquell.
Bajar el Moldava en canoa
El tramo del río Moldava en torno a Český Krumlov es un clásico del verano checo: canoas y balsas de alquiler, pequeños rápidos, campings en la orilla y pueblos donde parar a comer. Es sencillo y apto para principiantes.
Visitar el castillo de Karlštejn
A menos de una hora de Praga en tren, este castillo gótico mandado construir por Carlos IV se alza sobre un pueblo del valle del Berounka. La subida a pie y las visitas guiadas a sus salas lo convierten en una excursión fácil.
Pasear entre columnatas termales
En Karlovy Vary, Mariánské Lázně y Františkovy Lázně se pasea de fuente en fuente bebiendo agua mineral a distintas temperaturas. Muchos hoteles balneario ofrecen tratamientos, baños y piscinas termales, un plan tranquilo para unos días.
Caminar por el Paraíso Bohemio
El Český ráj, al noreste de Praga, es una zona protegida de ciudades de roca, torres de arenisca y castillos en ruinas como Trosky. Sus senderos señalizados entre Prachovské skály y Hrubá Skála son ideales para un día de caminata.
Consejos prácticos
- La moneda es la corona checa, no el euro; paga siempre en coronas con tarjeta para evitar conversiones desfavorables en el terminal.
- En el transporte público de Praga hay que validar el billete de papel al subir o entrar al metro; los revisores lo comprueban con frecuencia.
- Lleva calzado cómodo: Praga y los pueblos históricos tienen muchas calles empedradas y cuestas, sobre todo subiendo al castillo.
- Trenes y autobuses conectan bien Praga con Kutná Hora, Český Krumlov, Brno y Karlovy Vary, así que puedes recorrer el país sin coche.
En pareja, en familia o con amigos
En pareja, Praga y una noche en Český Krumlov forman una escapada redonda; en familia, castillos, la canoa por el Moldava y el Paraíso Bohemio entretienen a todas las edades. Con amigos, Praga, Plzeň y las bodegas de Moravia dan para un buen viaje. En la app Gata podéis reunir ideas y alojamientos y decidir juntos.
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Preguntas frecuentes
¿Cuántos días necesito en Praga?
Tres días permiten ver el centro histórico, el castillo, Malá Strana y algún barrio como Vinohrady sin prisas. Con cuatro o cinco puedes añadir excursiones de un día a Kutná Hora o Karlštejn. Para Český Krumlov conviene dormir al menos una noche allí.
¿Merece la pena salir de Praga?
Sí. Český Krumlov y Kutná Hora muestran la Bohemia histórica, la Suiza Bohemia y el Paraíso Bohemio ofrecen naturaleza, los balnearios del oeste invitan a descansar y Moravia aporta vino y otro ritmo. El país es pequeño y las distancias son cortas.
¿Qué excursiones de un día se pueden hacer desde Praga?
Las más comunes son Kutná Hora, el castillo de Karlštejn, Plzeň y la Suiza Bohemia, todas accesibles en tren o autobús. Český Krumlov y Karlovy Vary también se hacen en un día, aunque son más largas y se disfrutan mejor con noche incluida.
¿Qué comida típica checa hay que probar?
La svíčková, solomillo con salsa de verduras y nata y knedlíky; el gulash checo; el queso frito smažený sýr; los chlebíčky, tostas abiertas; y de postre, buchty o koláče. Para beber, cerveza de barril en Bohemia y vino blanco en Moravia.